Como descargar ?

Como descargar ?

Buscador CD´s

[ Translate ]

Suscribirte por E-mail:

.:Ciudad de Cuervos:. Radio ON-Line

sábado, 26 de noviembre de 2011

Home » , » Bukowski - Born Into This (Documental)

Bukowski - Born Into This (Documental)





No pasaba de los 20 años cuando leí a Charles (Hank) Bukowski. Sería romántico el decir a ustedes que ese encuentro marcó mi vida. La realidad fue otra.  Aun cuando ya había leído a Anthony Burgess, William Burroughs, la extraordinaria obra de Edgar Allan Poe, Sade, Orwell y otras más bajo el corte subversivo, también un poco de positivismo, las letras de Bukowski no me resultaron gratas, ni poéticas y menos aún quedé con ansias de conocer más en torno a su obra. 

Bukowski me parecía un ser vaciado. Me encontraba con costumbres literarias que pueden ser perjudiciales cuando no se es ordenado en el pensamiento, cuando el juicio intenta ser generalizable y, al fin de cuentas, cuando se carece del carácter cosmopolita que todo buen lector debe tener, carácter que posibilita el ubicar las letras en función de sus objetivos. Indudablemente era un mal lector…quizás aún lo sea, pero sin duda mis lecturas ahora disfrutan del carácter comprensivo del cual carecían hace unos años. 

El tipo que me presentó con Bukowski era un aferrado admirador de éste, así como  del maestro Rockdrigo; vestía, tocaba y hablaba como el segundo; pero,  pensaba y quería vivir como el primero. Era un gran tipo; pero yo era distinto a él; buscaba respuestas a mis preguntas y lo que el viejo Hank proporciona no son respuestas, Bukowski  no es de esa clase de autores que creen poseer la verdad de las cosas, y creo que lo que menos le importaba era convencer al lector, su literatura no es propagandística. Hank solo habla de él y lo que él quiere ser en la vida. 

La intención desinteresada de convencimiento conlleva a mostrar una visión mucho más objetiva de lo que cualquier positivista ha dicho, y, la vida, cuando se vive con pasión, es escandalosa. Hank lo era, su vida era un escándalo, era un apasionado, de esas personas interesantes, era un romántico posmoderno y era  genuino. Ni su imagen ni sus letras buscan ser despampanantes, ¿cuánta falta hace ello en un escritor, y más aún en un poeta que cuida mucho de su estilo para agradar al lector? Cuando uno lee al Marques de Sade sabe que él nos está mintiendo, que su literatura es un poco estúpida y exagerada; Bukowski es escandaloso por otras razones, por su  honestidad. Y en mi juventud la sinceridad me atemorizaba un poco. Quizás a eso, junto con la violación sistemática de las reglas que imponen los doctrinarios poéticos,  se debió el que pasara por alto su importancia. Leerlo por vez primera fue algo similar a lo que ocurre cuando se hace un juicio superficial de “un niño de la calle”: creer -estúpidamente- que vive en esas condiciones porque quiere vivir así. Creer que detrás de esa vida no hay nada importante o admirable por el simple hecho de que su vida es desagradable hasta para él mismo.

Esa es una de tantas formas que nuestra sociedad ha desarrollado para intentar abolir el dolor. La apatía por la figura abandonada como el modelo de paradoja existencial. 

Pasaron algunos años y éstos me llevaron al equilibrio de vida que la mayoría de las personas confunden con la madurez. Para esos años podía ver mi pasado con una contemplación más relajada, como periodos difíciles que desembocan en el desarrollo de una personalidad fuerte y segura de sí, que algunas veces duda de ella misma y que continúa siendo a pesar de los defectos que dicha personalidad tiene. Un hombre que no se acongoja ante sus errores, martirios, vicios y habilidades que se generan cuando uno le busca de una manera u otra para poder vivir en medio de una época que detesta y, para el colmo, está obsesionado con no traicionarse a sí mismo. 

Ahora, cuando leo al viejo no me deja de parecer un alcohólico que detestaba su vida y que habla de ella con dolor, alguien con odios que fracasó en el sueño del vivir felizmente; pero no solo eso, también encuentro un ser humano que no necesita escaparse del martirio para aceptar la vida tal y como quiere vivirla, alguien que busca el dolor y en él encuentra más y más dolor. Y, aunque para muchos ello pueda parecer negativo o contrarío a la vida, él fue mucho más inteligente que muchos de nosotros, explotó su talento en la generación de letras; escribió una cantidad impresionante de libros en un periodo extremadamente corto de tiempo, dio, sin proponérselo, la ideología a la miseria, sus poesías son utopías del alcohólico que no puede dejar de serlo pues lleva tras de sí una historia de desarrollo. Bukowski se dio el permiso de conocer los extremos de la vida, conocimiento que muchos negamos por el miedo al fracaso, él supo mucho más en torno a la vida de lo que puede conocer alguien que escapa siempre y creo que los que escapan son los que realmente han fracasado por temor a experimentar esa sensación tan horrible y tan humana de la desesperación, donde el padecer es parte de ella. 

Hay gente que dice que el alcohólico quiere olvidar sus males con el vicio. Cada vez que escucho eso no dejo de pensar en cuan necesario es el que esa gente lea al viejo Hank, quizás así podrían entender un poco la personalidad de un alcohólico desquiciado que no quiere ser más que eso.

Hace unos años hablaba con una mujer; ella –ignorante y severa- siempre dijo que todo aquel que hablara de aquello que es socialmente inaceptable era mierda. 

Solo los políticos y aquellos que quieren convencernos de que pensemos acorde a sus intereses, imponen lo socialmente aceptable. Por ello buscan como pinches traumados el poder. Para su desgracia, existen los hombres que no les importa darse a conocer al mundo tal y como son, le guste o no a este mundo. Eso es la libertad y ella el valor único de la existencia.  


Escribí un cuento desde el punto de vista de un violador de una niña muy pequeña. Y la gente me acusó. Me hicieron entrevistas. Decían: ‘¿Le gusta violar a niñitas?’. Dije: ‘Por supuesto que no. Estoy fotografiando la vida’. Me metí en problemas con montones de cosas. Pero, por otro lado, los problemas venden libros. Pero, en última instancia, escribo para mí. (Da una larga aspirada a su cigarrillo.) Es así. La fumada es para mí, la ceniza es para el cenicero. Eso es publicar. Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo. Todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan los trucos de la manga, la magia




DESCARGA 
(Subtítulos en Español Incluidos)


Share this Music :

0 comentarios: